La recuperación de una adicción es posible, pero requiere tiempo, esfuerzo y acompañamiento.
La mesa redonda «Adicciones: un equipo en Gijón hacia la esperanza», celebrada en FIDMA, puso en valor el trabajo coordinado de Proyecto Hombre Asturias, Fundación Albergue Covadonga y la Asociación Gijonesa de Caridad (Cocina Económica) para acompañar a las personas en su proceso de recuperación.
Acompañar, escuchar, ofrecer un lugar seguro y, sobre todo, mirar a cada persona desde el respeto y sin prejuicios, reconociendo que detrás de una adicción hay una persona que necesita apoyo, empatía y esperanza.
CONCLUSIONES
«Las instituciones aportan a las personas que están viviendo un proceso, que el calor humano, el lugar seguro, el acompañamiento y la esperanza que necesitan».
«Toda la ciudadanía tenemos el deber de mirar a las personas con adicciones desde su integridad, no como “adictas”, sin juzgarlas, con sumo respeto. Son personas con un problema puntual, corto o largo pero puntual».
«El papel de las instituciones, de los profesionales y los voluntarios es normalizar, acompañar, escuchar… que ellos se sientan personas hasta llegar a alcanzar la normalidad».
«Una sociedad se mide por su colchón social, por la eficacia y la eficiencia en los servicios de atención a las personas. Las instituciones estamos para ayudar a las personas y en eso tenemos que ser eficaces».
Las personas con adicciones, amparadas por su familia y las que están en situación de calle necesitan mucho amor y necesitan de la empatía de las personas que las rodean.
Un mensaje claro: nunca es tarde para volver a empezar y nadie debería afrontar este camino en soledad.

Más información en el artículo Se puede salir de una adicción… publicado en La Nueva España.