Las hermanas terciarias capuchinas que aún residían en el Albergue Covadonga de Gijón abandonarán en los próximos días el centro, poniendo fin a 35 años de presencia y servicio en una institución que ayudaron a fundar y sostener desde sus inicios. Con motivo de su despedida, voluntarios, trabajadores, usuarios y religiosas que han pasado por el albergue a lo largo de estas décadas les rindieron un emotivo homenaje de agradecimiento.
Durante el acto se recordó el papel fundamental de las hermanas terciarias capuchinas en la creación del albergue en 1988, en un contexto de fuerte crisis social en el barrio, así como su ejemplo de entrega, humildad y compromiso con las personas en situación de exclusión. Desde el voluntariado y la Fundación Albergue Covadonga se subrayó que las hermanas han sido y seguirán siendo “el alma de esta casa”, recibiendo como recuerdo una placa en reconocimiento a su dedicación.
Las imágenes han sido tomadas de esta noticia en El Comercio.